- Ya.
- Ya.
- Una historia...
O sea, no es una historia, es mas bien una explicación científica...
Espérame, voy a hacerme un moño.
- Ok
- Ya.
- La cerámica es barro. Y hay alguna cerámica que es mezclada en laboratorio, por cantidades y medidas de un montón de polvos diferentes. Pero hay otra que es barro así común y corriente, de alguna orilla de río o algún aluvión prehistórico...
Me acuerdo que el profe nos explicaba en su repetida -y repetida- historia de la creación del taller y el golpe militar, que hay caleta de cosas hechas de cerámica, hasta unas partes de los propulsores de los cohetes espaciales, porque es la única cuestión que no se derrite a esas temperaturas...
-ya...
- y es puro barro....
- ...
- La cosa es que toda se recicla, siempre que no esté cocida. Y puedes moldear algo, dejarlo secar, y si no te gusta, lo quiebras en pedacitos lo más pequeños posibles y se recicla.
Es un trabajo monumental: primero hay que decidirse a quebrarla, después tienes que molerla bien y remojarla en mucha agua por varios días...Después tienes que colarla, dejarla decantar y sacar las capas más superficiales (que son las de partículas más finas) que es como una leche espesa, y dejarla secar un poco hasta que quede una masa pegajosa. Luego, si la quieres usar de inmediato, tienes que amasarla y golpearla contra una mesa de cemento o de yeso para que se termine de chupar el exceso de agua y para que se le salgan todas las burbujas...
Y después de transpirar un buen rato (porque pesa harto) y amasar varios jarros de leche, te queda una masa perfectamente maleable,con la que puedes hacer casi cualquier cosa.
Y bueno...
Yo me imagino, cuando voy al taller y veo los cientos de figuras ya cocidas, hechas arte, ceniceros o algún animalito... cuántos miles de reciclajes habrá tenido cada una de esas partículas de polvo, cuántas veces fue un experimento fallido, cúantas veces los quebraron en pedacitos antes de llegar a ser lo que son.